Alteración de la pronosupinación del antebrazo

El movimiento de pronosupinación del antebrazo es el que nos permite girar la muñeca y colocar la palma de la mano hacia arriba o hacia abajo. Tras traumatismos sobre el antebrazo (fracturas diafisarias del cúbito y/o radio, fracturas de la cabeza del radio, osificación heterotópica, fracturas del radio distal, etc) se puede perder parcial o totalmente este movimiento. Tras realizar el estudio de imagen adecuado (radiografías bilaterales, escáner o TAC bilateral para medir y comparar los huesos afectados y los normales) se planifica en función del caso el procedimiento quirúrgico adecuado a cada caso con el objetivo de corregir la deformidad. Para el procedimiento de osteotomía (cortar el hueso), correción y fijación, podremos necesitar injertos óseos (del propio paciente o de un banco de huesos), placas, tornillos, agujas de acero, suturas, etc. El objetivo del tratamiento es alinear y poner en su sitio anatómico, los fragmentos de hueso, para que sea el cuerpo quién consolide las osteotomías realizadas. La “maquinaria” encargada de la consolidación funciona siempre, ahora, en función del paciente puede ir un poco más “lenta”. La rehabilitación juega un papel fundamental en estos casos, para recuperar el rango de movilidad a la misma vez que se busca la curación de las estructuras que hemos “tocado” durante el procedimiento quirúrgico.