Fractura de las falanges

Los dedos suelen estar expuestos a muchos traumatismos, ya que en nuestra actividad diaria la mano es nuestra “herramienta” principal. Las fracturas de las falanges pueden tratarse conservadoramente mediante férulas, sindactilias (vendaje que junta el dedo afectado a uno sano), y yesos. En determinados casos, cuando existen muchos fragmentos de hueso (conminución), desplazamiento entre ellos, la fractura es abierta, etc, indicamos el tratamiento quirúrgico. El objetivo de este tratamiento es alinear y poner en su sitio anatómico, los fragmentos de hueso, para que sea el cuerpo quién consolide la fractura. La “maquinaria” encargada de la consolidación funciona siempre, ahora, en función del paciente puede ir un poco más “lenta”. En el tratamiento quirúrgico nos ayudamos de agujas de acero, tornillos muy pequeños, alambre de acero quirúrgico, arpones, suturas, placas y fijadores externos, siendo el “arsenal” muy variado. Podemos decir que cada fractura tiene su personalidad, por lo que de una fractura a otra la solución técnica puede variar. La rehabilitación juega un papel fundamental en estos casos, para recuperar el rango de movilidad una vez conseguida la consolidación de la fractura, que es el objetivo primario del tratamiento.