Fracturas de capitellum y tróclea

En la parte más distal del hueso húmero encontraremos dos zonas cubiertas de cartílago que articulan con el hueso radio (el capitellum del húmero) y el hueso cúbito (la tróclea). Este tipo de fracturas suele aparecer tras la caída sobre la extremidad, tanto en pacientes jóvenes como de edad más avanzada. Los fragmentos de hueso suelen estar desplazados y ocupando la parte más anterior del codo, por lo que limitan la flexión del codo, además de provocar dolor e inflamación local. En función del tipo de fractura y el paciente se podrá realizar un tratamiento ortopédico de la lesión (ayudándonos de férulas estáticas al principio y dinámicas luego) o quirúrgico. El objetivo del tratamiento es alinear y poner en su sitio anatómico, los fragmentos de hueso, para que sea el cuerpo quién consolide la fractura. La “maquinaria” encargada de la consolidación funciona siempre, ahora, en función del paciente puede ir un poco más “lenta”. En el tratamiento quirúrgico nos ayudamos de agujas de acero, tornillos canulados, suturas trenzadas, arpones y placas, siendo el “arsenal” muy variado. Podemos decir que cada fractura tiene su personalidad, por lo que de una fractura a otra la solución técnica puede variar. Clásicamente la incisión quirúrgica se ha hecho en la zona lateral del codo, pero implica un mayor tiempo de inmovilización postoperatoria y más cuidados durante la rehabilitación. En el Instituto de Cirugía Ortopédica y Traumatología Avanzada abordamos el codo por una incisión mínima de 3 centímetros situada en el pliegue de flexión del codo, lo cual implica menor daño muscular, menos tiempo de inmovilización, inicio rápido de rehabilitación, y no menos importante, menor secuela estética. La rehabilitación juega un papel fundamental en estos casos, para recuperar el rango de movilidad una vez conseguida la consolidación de la fractura, que es el objetivo primario del tratamiento.