Luxación de codo

La caída sobre la extremidad superior o un gesto violento sobre el brazo pueden provocar la luxación o dislocación del codo. Básicamente consiste en la lesión de los ligamentos y músculos del codo y la salida de su sitio de los huesos que forman la articulación del codo. Los ligamentos colaterales son como “cuerdas” que ligan o mantienen en posición a los huesos que forman una articulación, permitiendo que estos se muevan entre sí, pero con estabilidad. Cuando un traumatismo ocasiona la ruptura de estos ligamentos (generalmente por forzar la articulación desviándola más allá del movimiento normal de la misma con mucha fuerza), la articulación pierde la estabilidad, y entonces es posible moverla anormalmente, incluso provocando que se disloque o luxe (pérdida de congruencia y de contacto de una articulación). Los músculos participan entre otras funciones en mantener de manera dinámica (es decir, debido a su contracción) en la estabilidad de las articulaciones. Cuando se ven dañados, además de los ligamentos, entonces la articulación pierde bastante estabilidad y se puede mover fuera de lo normal. Este movimiento anormal causa dolor, y el paciente pierde fuerza y firmeza en el segmento afectado. Tras la reducción inicial, que suele realizarse en los departamentos de Urgencias, la extremidad se inmoviliza con una férula. En la mayoría de los casos el tratamiento es ortopédico, es decir, se mantiene la extremidad inmovilizada unas 2-3 semanas y luego se procede a la movilización progresiva, iniciando un protocolo de rehabilitación adecuado. Sin embargo, en aquellos casos en los que la articulación se vuelve a dislocar dentro de la inmovilización o yeso, vale la pena considerar el tratamiento quirúrgico de la lesión que consiste en el reanclaje de las estructuras dañadas: ligamentos y músculos. Este procedimiento lo realizamos usando suturas trenzadas y arpones. Luego de la cirugía, el brazo se inmovilizará con una férula u ortesis llamada Brace articulado, que permite iniciar el movimiento, regulando los grados de extensión y flexión del codo, así como protegiéndolo ante una eventual caída. La rehabilitación juega un papel fundamental en estos casos, para recuperar el rango de movilidad una vez conseguida la curación de las estructuras que habían sido dañadas, de manera que volvamos a tener un codo estable, siendo este el objetivo primario del tratamiento.